Joue

Il me faux des mohts

Demetrio Stratos, expanding

Vocal free music

It was yesterday at the Gaîté Lyrique. A girl and a guy. She had her voice and three microphones. He had turntables and a world of buttons. He was hyperactive as are all of them, showing a repertoire of resources, numbing. She wasn’t. Just a few vocal effects well produced with the microphones. I tried to remember one free jazz singer… I found none. Who does with his vocal chords what Colin Stetson does with his saxophone? Demetrio Stratos, perhaps. Why? Curious.

Épuisement dans la tentative d’un lieu parisien

À la Place de Clichy
Les écouteurs
Kip Hanrahan
Son New York
Colonnes de béton
Mairie du XVII

Hyper-realist music, yeah!

Leon Thomas (so s oh s unique)!

Black

¿A quién olvidé?

Al viejo
sentado
Al sol
desparramado
Al día
orgulloso
Al viento
vencido
Al alba

O fue a mi
sentado
Al alba
vencido
Al viejo
desparramado
Al sol
orgulloso
Al día

Ya está

La estela de unos aviones más
Unos destellos en las chimeneas
Dos mil latidos
Y ya está
Otro día pasado
Y otro futuro

A clarinet. And a trombone

And a trumpet.
And the sun ducked into the streets
Covering from the skies
And it stood by my side
On the bench.
And the coffee ashes
Aground in the tongue…

Smiles

Subway
She got into the wagon
Smiling
Sunglasses
Big bag
Smiling
She sat down
Smiling
Unbearably
I had to move on
We all had to move on
Take the next train
It was unbearable
Her smile
And that smell
Perhaps of a corpse

My preferred release of 2011: Kip Hanrahan, “At home with anger”, 2011

Birthday

Early this morning, three robots wished me a happy birthday in three different languages. First by email, then by cellphone. They know my name. They don’t forget.

Television: Marquee Moon

Ego

“El ego, mi estimado, el ego”. Bebe media veladora de pulque. Repite, después de suspirar: “el ego”. Ya se que recargará los ojos silenciosos sobre el vaso. “Sí”, le contesto secamente. Ahora suspiro yo, pero callo. Aspira un trago al que no respondo y entonces entra el del tractor a poner su botella de pepsi vacía sobre la barra. “Ya sabes, el ego”, resopla. Me acodo y sigo el relleno del casco desde el tanque de plástico a través de la olla inoxidable. No hay música. Suspiro.

Ósmosis

Se verá polvo o reflejos; los vidrios son invisibles.

Reabro el ojo. En una esquina de la ventana se posó un azul. A veces me da miedo verlo, tan liso, tan engañoso… el cielo. ¿No es sospechoso que tenga un nombre? “El cielo”. Como si aquello fuera una cosa, como si la conociéramos. Al igual que todos los niños, algún día creí que al otro lado de la tierra las personas, los autos, los perros y los gatos se desprendían de la tierra. ¿Y dónde caían? Pues a aquello.

Cada lustro, invariablemente, me hallo tendido sobre la tierra (otra desconocida) y miro largo hacia ahí arriba (¿o abajo?). ¿Por qué es azul? ¿Cómo es que tiene color si no se ve? Intento asirlo y no escapa: no existe. ¿Cómo se sostienen las nubes? ¿Por qué no caen hacia la luna? ¿Por qué Dios está pintado siempre afuera en vez de dentro, dónde, si cayera, me gustaría estar: estirado sobre una nube, cómodamente, mirando hacia arriba, hacia la tierra, viendo los autos minúsculos jugando a volver a casa? Pero no me desprendo. ¡Tendría que ser más ligero, como la humedad del césped, los perfumes, las palabras, las miradas, los sonidos o los destellos de luz!

Sucede siempre en el punto en que pienso en la gravedad y la masa. Primero es una especie de recuerdo, aunque seguramente nunca ocurrió: floto entre un mar inerme y un aquello vacío pero azul, sin textura, sin olor. Entonces lo siento: no floto, me sostiene ese aire intocable y me impulsa esa agua que no es sólida. Me apresan. No soy sino una membrana, y ante mis ojos atónitos trago aquello invisible, una y otra vez, me ahogo en ello, pero no muero.

Ca mi n ando

No puedo llegar a la biblioteca tan pronto, aún siete minutos del tema de Dave Holland, y a ese tempo… Derecha, un, dos, tre, cua, izquierda… ¿conté bien, es un cinco cuartos? Es impar, seguro, pero ¿cinco, siete, trece? Maldición, un semáforo. ¿Me detengo o giro a la izquierda? Giro. Perdí la cuenta. ¡Ah, esa batería! ¡Oh, esa trompeta! Regreso, regreso: ahí, ¡oh, genial! No puedo llegar a la biblioteca tan pronto, nueve minutos del tema de Dave Holland, y a este paso…

Bruegel

Il faut que je le dise, tellement déçu… Un autre jour…

Muse hic

While listening music through my earplugs on the subway I imagine music —or should I say sounde instead of imagine? It is so frustrating it all happens merely in my mind. I’ve dreamed music after some concerts, for sure it was Los Lobos, and Lou Reed, and the Rolling-stones: I played amazingly well with them. Wet dreams.

quatre vingt quatre

Insomnie. Omniscient des quatre heures du matin : les messages urinaires des tuyaux, le ruissellement lointain de véhicules aux conducteurs mutés*, le ronflement des frigos, la jaunâtre apathie de l’éclairage.

 

*sulfureux ?

De caballos (nobles)

En Francia la han recién nombrado caballera de honor. “Pretty face, terrific twos”, dicen de sus talentos. Esposa de un muy rico empresario de aquél país, cuyo padre ha sido ascendido en la escala de la Legión de honor. Salma Hayek, su nombre. Ay.

H 2 O

Humedad

Hum… edad

Hume…dad

Home…dad

Homme edad

7-8

Entre siete y ocho. Mañana sin sol, aún. Sueño/sueno radio. Escucho*. El techo vibró a las seis, a las seis y cinco, a las seis y diez, vibró la tubería, la ducha del vecino. Gorgoteos. Entre siete y ocho. Sed. Una sed que una de mis plantas no comparte. No bebe, muere. Su vejiga árida. Y ayer el río estaba crecido de algunos de los escalones que lo bordean. El vapor se ha cansado en las ventanas y pereze, perezoso, rueda, nada raudo. Entre siete y ocho. Húmedo. Beber. Agua somos y agua nos evaporaremos. ¿Cuál polvo en vida, cuál en muerte? Lágrimas, saliva, humores, sudor, sangre: humedad, homedad.

*No escucho, me echo al oído, me hecho al oído, bajo, batería, piano, fortísimo, solo, sólo escucho al echar, de ahí mi extravío, creer que la música la he hecho, cuando la he echado.

Simplemente no

Selva es la razón de mi flema. Selva es serpientes, mucosidades arbóreas, terrones de pudrición,
como las hojas batidas del arbusto ahí afuera
oblicuidades óseas, reumas, callos y llantos. Mi selva es una ceguera de verdes óxido.
ya he entrado. escribo “ceguera” y desde el ipod entra una trompeta clara
Selva es un nudo en las palabras, desmayo, desjunio y disiembre.
pero tampoco la música… simplemente no
Selva es reflejos del agua, las rayas de los dedos, el número de cabellos.

Simple·mente no

Hacer nada. O sí: escuchar música, bailar, beber, hablar, pasear, comer, amar, un trabajo manual, repetitivo. La mente no. Nada formal. Nada exigente. Ninguna literatura, ni publicación formal. Ningún trabajo. Hacer nada. Escribir que tiene ojeras, cabello largo, delgado, color cerveza, nariz redonda que le pica y se frota regularmente, mandíbula ancha, cara rectangular. Su fleco le tapa la frente, parece niña, debería recortarlo. Y sostiene las mejillas sobre sus dedos. Escribir: Revue internationale du droit d’auteur; ¿y si fotografío unos cuantos ejemplares, y si formo el carácter “©” con un collage de extracciones de esas fotos, no sería curioso? Y luego no escribir. Sólo escuchar por los auriculares música no-wave y mirar por la ventana: un banco metálico azul, círculos de concreto en el jardín, silla rosa, silla roja, banco amarillo, la tierra babosa del jardín, y ni un alma ahí fuera. E ir a myspace y buscar más sonidos nuevos para mis oídos. Y no aprender ningún nombre de grupo, ninguna canción. No analizar ningún ritmo. Nada. Si acaso bailar. Simplemente. Simplemente no.

Konono

New Year’s Eve: I met a guy, he’s a carpenter, and he talks and talks and talks…

But he won’t be boring. How, if stones, woods, ancient buildings and middle age’s masonry are flowing out of his mouth? Ah, an old passion of mine, I said. He don’t get it: “then why you’re not a conservator?” Hell, I don’t know it myself.

Paris, une nuit…

Paris, une nuit...

Une nuit. 2011 © León Arellano

Vaisseau

Vaisseau

Vaisseau. 2011 © Léon Arellano

Dépannage

Déppanage

Déppanage. 2011 © León Arellano

Danger de mort

Danger de mort

Danger de mort. 2011 © León Arellano

IMG_7393

IMG_7393

Lollipop. 2011 © Léon Arellano

This morning

Joyeux Noël. 2011 © León Arellano

 

Stalingrad. 2011© Léon Arellano

 

Stalingrad. 2011©León Arellano

 

Blues du Nord. 2011© León Arellano

25.12.2011

Propreté. 2011© León Arellano

 

Lazos. 2011 © León Arellano

 

Tropical Oasis. 2011© León Arellano

Paris, 24.12.2011

2011 © León Arellano

2011 © León Arellano

2011 © León Arellano

No hujazz

Jazz. No jazz. No hujazz, Orijazz.

I fucking hate you!

There it is, you know it now. Remember: I hate you.

Genesis

On his first school day he was publicly denigrated by a professor in the church and thereafter beaten by the kids for three long years. Then he said Two choices: being what they want me to be or not… guess what? On the next sequence, he is wearing, ironically, a leather jacket and a Hitler’s mustache. Genesis P-Orridge, in The Ballad of Genesis and Lady Jay (Marie Losier, 2011).

Guy Maddin: mad-ding

Maldecir

¡Imbécil!
¡Decible!
¡Decíbel!
¡Imbécil!
¡Dimbecil!
¡Vesilimbécil!

Reír e ir he rir

Reír e ir he rir
Orar y horar llo rar
Amar a mar re mar

Tarr

No, no. No reseñarás Satantango (Bela Tarr 1994). Siete horas, dos intermedios, en el Centro Pompidou. Un film lluvioso. Desde ayer cae, en blanco y negro. Ocultaste a tu interlocutora la locura: esa vida es parte de tu película. Porque en el diluvio, dirás al oído de tu amante toda la noche que son todas las noches: esa campana, esa tierra, ese veneno, ese pan, ese misterio, ese camino, ese lodo, esa ventana, esos planetas, esos prismáticos, esos ladrillos, ese acordeón, esa neblina, ese frío… todos míos, todos. Y soñarás sus muslos fríos empaparte y te crecerán árboles y morirás de risa, bailando.

Yesterday, I watched this amazing movie in Beaubourg. I met a girl, a film-maker. I miss dancing

Today I went to the movie theater… It rained, as in a Bela Tarr film

Getting better

Brass Band

Mardi Gras BB

¿Qué decir?

Pharoah Sanders Equinox

Hospital

Hospital. La cama clava días en mi espalda (un hormiguero).
Días: agudas luces.
Noches: dementes, agujeros.
Hospital. ¡Nada! Cero.
Hospital, no palabras.
Ruido. Dolor.
Hospital. Dése el fin.
Venga el silencio.

Mecánico

Pocas palabras. Muy. Le falta un diente. De Asturias. Su padre, arquitecto en España, sólo pudo ejercer de albañil en la periferia parisina. Él de mecánico. De coches. Por la noche, en el hospital, nos ofrecen calmantes. Él los rechaza. Nos dan el alta a la mañana siguiente. Le pregunto cuántos días de reposo le han dado. Ríe. Dice que los que quieran, que él debe comenzar a trabajar ya.

Newrosis

Diez posts al día en Facebook, en Twitter en blogs, aquí y allá. Ni siquiera son nuevos, sino post. Newrosis. Inflamación de la frustración. J’en ai marre. Me bajo.