Well You Needn’t

Cansado y dos de la mañana y gripe y un nuevo corte de cabello horrible, ¿no es odioso? Y falta aquello… Está cansado. Con ese adjetivo cree resumir todo: el cabello, la gripe, y aquello… “Las cosas son sencillas”. Se va a contradecir, porque recuerda que él mismo no responde, o lo hace tarde. Sin embargo, son sencillas, se dice. O no, pero pueden serlo. “Ah, abandonarlo todo”. La seducción del abandono debe provenir del cansancio. “¿Abandonado querrá decir ‘sin bando’?” Su vista recorre su habitación. “Sin visitas, abandonado”. Nadie ha venido a mirar en su interior.

Dos Canciones Patricias

Über Berlin

Lines

In sommes nuits

Luce

Escribir. Quiero escribir esta mañana. No sé qué, no sé cómo. Despertar. Un reflejo de sol se desplaza por la pared. Anoche bailé así: a cada parpadeo los pasos me habían transportado. Historias. Deseo. Deseo los oídos a quienes hablará mi canto de sombras. Deseo ver esos ojos despertar y su boca escuchar mis labios. Luces

Caligrafía

El día castigaba las manos desenfundadas y el ejercicio de la caligrafía. El día no, el ambiente, frío, helado. Un hecho: las luces pintaron “-5ºC”. Pero es engañoso; quien hoy me miró, recibió una sonrisa. Cierto que las manos se me desgranaban, pero el hielo ataca el cuerpo en polvareda, en cosquilleo, y río —pero al río, al Sena, y a su viento, no quiero ni acercármeles. El aire escasea y la música se seca, se destiñe: “qué mate está el sonido”, dije. Que no abunde el aire hace ir más veloz a los cuerpos calientes; a aquellos mecánicos, a contrario, los retarda. Por ejemplo, los relojes, los trenes, o los semáforos. (Los perros siempre actúan extraño). En suma, la puntualidad no mejora, aunque lo parezca.

Mingus: fabulando

Albert Ayler: angelizing

David S. Ware: godspellizing…

Minvielle: vivant

À bout de souffle…

Dans·e

Je danse la pleine nuit agrippé par un incessant bourdonnement machinal dont des clichés phosphorescents brodent les attaches élastiques… Je dans et je dans et…

Temps

Je me souviens… Moins vingt-cinq, croûtes de neige, rues labourées au passage du caoutchouc pneus bottes, fine poussière blanche… Je me souviens du four, de l’évier, des cassettes de Ketama, U2, The Smiths… La table ronde habitée des après-midis et soirées entières, spaghetti, fromage, vapeur, fumée, sirop d’érable… La radio parlant de cinéma, musique, et dimanches en espagnol… Les écharpes gelées, les chaussures rigides, les oreilles abimées, le nez gouttant… Les tunnels aux graffitis cartographiques, la menace nucléaire… Québec, Mexique, Irak, Vente pa’ Madrid…

Segundo siglo

Allá, hace dos lustros ya… ¡ay!

Segundo Siglo, aparecía en el cartel. Una de esas rarezas proyectadas dos días en la Cineteca Nacional.

Jorge Bolado, qué loco director, nos dijimos. Nunca apareció el DVD, nunca otra proyección. Tampoco desapareció de la imaginación. Y hoy, hilando a Wagner y a Herzog, de pronto, un enlace, breve, breve: Segundo Siglo

Herzog, ¡por supuesto! Imposible olvidar su película rodada en México en 1970, Auch Zwerge haben klein angefangen …

W a g n e r-Herzog

Tristan und Isolde: au loin… si près…

Sun Ra: beautifying

Y

Advendrán íes
Y lloverán
En clave de sol

(Advendrán íes
Al clavecín)

Advendrán íes
A conjuntar
Mis retinas
Y las gotas
Y palabras
Brotarán

Advendrán íes
Entre tu yo
Y será
Nosotros

Advendrán íes
Ríes

Advendrán
Y reíré

Chano Domínguez: flameando

Québec

Dans ce froid… je me souviens !
Québec, c’est le nom du café-tabac.
J’y rentre, question de retrouver les lobules.
Sautiller au coin de la rue… tout ça.
Mais sans neige.

Ohh

The mystical sun

Sol*

Suite en sol:
Ell sol
El sol
Sols

*Bach, suite en G

Llagar

una vez que puso la llaga en su dedo sin sangrar continuó en su pecho en el espejo con un cúter de hojas japonesas y me lo contaba arándose líneas blancas con la punta más aguda del compás arriba por el brazo y bajando a entretenerse en las arrugas de la muñeca y sobre cada vena en algún momento apareció una escuadra nueva de plástico con cuya arista de treinta grados se alzó la camiseta por la costura del abdomen y yo por qué diantres le miré contar cicatrices sobre las costillas mientras decía que porque sí y qué agradable dolor y qué agradable olor la piel chamuscada con cigarros y qué quería de mí y sobre todo por qué diantres le escuché sin huir porque no era mi amigo simplemente estaba detrás mío en la fila y hablamos e íbamos a la misma clase desde hacía un mes y como si fuera yo el anestesiado asistí todo el tiempo sin una palabra mirando realmente sin ningún interés y su tono era como objetivo sin seducción ni queja ni orgullo y anteayer se me acercó un hombre según periodista dijo que estaba desesperado porque hacía la vida imposible a los demás y su mujer le había dejado y ahora él quería volver a conquistarla pero sabía que si lo conseguía volvería a molestarla y su tono era efectivamente desesperado

Noctur·no

Recluyo mi afección por la noche en la basta noción de ansiedad. ¿Alguna posibilidad de reconciliación? Tal vez, si prescindo de la patología, de la farmacéutica, de la psicología.

Contenida en alguna caja de zapatos yace una fotografía: de noche, mi cabeza de niño de entre dos y tres años apunta hacia un escritorio cubierto de hojas e iluminado por una lámpara de neón, mi mano derecha prensa un bolígrafo, he trazado garabatos azules. Nos disputábamos la luz; mis padres la extinguían, yo gemía, la oscuridad triunfaba lánguidamente.

Una década más recién, de la radio nevaba jazz y la madrugada se dilataba entre diarios y cartas hasta el tenue vapor del amanecer.

¿Cuándo mudé? ¿Cuándo nació el insomnio y durmieron las letras?

S pain

Passengers protesting in the airport. It seems that a spanish air company went bankrupt. Barcelona. The sky is crying, can’t you see the tears rolling down the street? A long demonstration against budget cuts in health and education. My friends look tired. They find no job, they are afraid of loosing their jobs, they loose their jobs. They laugh nervously. How come are we drinking tea so late? All so sober! As if something really unknown is about to happen and all the senses should be in alert. Depression. Of course, they all laugh, we make jokes. Restrained smiles. No poetry. The chairs are just chairs, the cups are just cups, the night is just night. And it rains, and it rains, and it rains.

Ober: Alex Van Wermerdam

In som nits

And that rained grass

Tonight
I tasted
that rained grass…

I died months ago
(of a dead life)
but tonight
it rains:
Bela Tarr…

And since I was born,
out of death
flourished a primeval song

A first time again
I will flow in love:
her eyes jazz,
her lips guitar,
her voice night

I tasted
that rained grass.

I will learn my tongue
Mouth, house
Morning bread
My name
Yours

Rained grass

Kieslowski

I cannot find in my little film heritage another filmmaker as astonished by things as Kieslowski.
I cannot criticize his films because I am always trapped into some scaleless music, stones, hairs, flutes, stamps or whatever!
The Decalog is perhaps where this is clearer. Everything turns around things: stamps, stones, ropes, photographs, cabs, houses, ice, computers, candles, numbers, christmas trees, bodies…
His films affect me so deeply. I was thinking about it this morning while I looked at the bananas that a mother and her daughter were eating on the subway:
everything was in the bananas
both of them were holding a banana: solidarity
the smell was holding us all
the time settled on the chewing lapse
they laughed when simulating the act of throwing the banana’s skins.
But make no mistakes: above all, things are things, not signs, not symbols. The stones are stones and they fall as only stones do, and they brake other things as only stones do, and they do what they do…
I care about things. I’ve always done. That is the reason I love Kieslowski’s films. They absorb me: the bubbles in the spaghetti sauce, the white traces of the soap in the hands, the abandoned hairs on a chair, the ears of a plastic bag, the light switch…

Odd Times, ode time, oh times

This must be the place

Home, is where I want to be
Pick me up and turn me round
I feel numb – born with a weak heart
(So I) guess I must be having fun
The less we say about it the better
Make it up as we go along
Feet on the ground
Head in the sky
It’s ok I know nothing’s wrong . . nothing

Hi yo I got plenty of time
Hi yo you got light in your eyes
And you’re standing here beside me
I love the passing of time
Never for money
Always for love
Cover up and say goodnight . . . say goodnight

Home, is where I want to be
But I guess I’m already there
I come home, she lifted up her wings
Guess that this must be the place
I can’t tell one from the other
Did I find you, or you find me?
There was a time Before we were born
If someone asks, this where I’ll be . . . where I’ll be

Hi yo We drift in and out
Hi yo Sing into my mouth
Out of all those kinds of people
You got a face with a view
I’m just an animal looking for a home
Share the same space for a minute or two
And you love me till my heart stops
Love me till I’m dead
Eyes that light up, eyes look through you
Cover up the blank spots
Hit me on the head
Ah ooh

Hospital

En el hospital, todos todo hueso somos, todo carne somos, todo sangre somos, todo vida o todo muerte, ser o fuir. ¡Falso! Perdí mi apéndice, los huesos mi gravedad resisten, respiro a mecánica propia. En la pantalla mi intestino diverge de las ilustraciones patológicas. Límpido. ¡Qué idea más rara, la igualdad! ¿Por qué artilugio esta silla es aquella otra? ¿En qué soy igual a otra persona, a otro animal, a otro ser vivo, a otro objeto? Actos de fechos.

Ci-né

Nació de ahí
Enramada
Del cielo cegado
Incendiado

Ay, Noel, ¡qué lacias palabras para los muros de su casa!
Escudriñas en vano en la estela las notas las letras.
Innombrable en la presencia.
En la vocación, ausente.

Joue

Il me faux des mohts

Demetrio Stratos, expanding

Vocal free music

It was yesterday at the Gaîté Lyrique. A girl and a guy. She had her voice and three microphones. He had turntables and a world of buttons. He was hyperactive as are all of them, showing a repertoire of resources, numbing. She wasn’t. Just a few vocal effects well produced with the microphones. I tried to remember one free jazz singer… I found none. Who does with his vocal chords what Colin Stetson does with his saxophone? Demetrio Stratos, perhaps. Why? Curious.

Épuisement dans la tentative d’un lieu parisien

À la Place de Clichy
Les écouteurs
Kip Hanrahan
Son New York
Colonnes de béton
Mairie du XVII

Hyper-realist music, yeah!

Leon Thomas (so s oh s unique)!

Black

¿A quién olvidé?

Al viejo
sentado
Al sol
desparramado
Al día
orgulloso
Al viento
vencido
Al alba

O fue a mi
sentado
Al alba
vencido
Al viejo
desparramado
Al sol
orgulloso
Al día

Ya está

La estela de unos aviones más
Unos destellos en las chimeneas
Dos mil latidos
Y ya está
Otro día pasado
Y otro futuro

A clarinet. And a trombone

And a trumpet.
And the sun ducked into the streets
Covering from the skies
And it stood by my side
On the bench.
And the coffee ashes
Aground in the tongue…

Smiles

Subway
She got into the wagon
Smiling
Sunglasses
Big bag
Smiling
She sat down
Smiling
Unbearably
I had to move on
We all had to move on
Take the next train
It was unbearable
Her smile
And that smell
Perhaps of a corpse

My preferred release of 2011: Kip Hanrahan, “At home with anger”, 2011

Birthday

Early this morning, three robots wished me a happy birthday in three different languages. First by email, then by cellphone. They know my name. They don’t forget.

Television: Marquee Moon

Ego

“El ego, mi estimado, el ego”. Bebe media veladora de pulque. Repite, después de suspirar: “el ego”. Ya se que recargará los ojos silenciosos sobre el vaso. “Sí”, le contesto secamente. Ahora suspiro yo, pero callo. Aspira un trago al que no respondo y entonces entra el del tractor a poner su botella de pepsi vacía sobre la barra. “Ya sabes, el ego”, resopla. Me acodo y sigo el relleno del casco desde el tanque de plástico a través de la olla inoxidable. No hay música. Suspiro.

Ósmosis

Se verá polvo o reflejos; los vidrios son invisibles.

Reabro el ojo. En una esquina de la ventana se posó un azul. A veces me da miedo verlo, tan liso, tan engañoso… el cielo. ¿No es sospechoso que tenga un nombre? “El cielo”. Como si aquello fuera una cosa, como si la conociéramos. Al igual que todos los niños, algún día creí que al otro lado de la tierra las personas, los autos, los perros y los gatos se desprendían de la tierra. ¿Y dónde caían? Pues a aquello.

Cada lustro, invariablemente, me hallo tendido sobre la tierra (otra desconocida) y miro largo hacia ahí arriba (¿o abajo?). ¿Por qué es azul? ¿Cómo es que tiene color si no se ve? Intento asirlo y no escapa: no existe. ¿Cómo se sostienen las nubes? ¿Por qué no caen hacia la luna? ¿Por qué Dios está pintado siempre afuera en vez de dentro, dónde, si cayera, me gustaría estar: estirado sobre una nube, cómodamente, mirando hacia arriba, hacia la tierra, viendo los autos minúsculos jugando a volver a casa? Pero no me desprendo. ¡Tendría que ser más ligero, como la humedad del césped, los perfumes, las palabras, las miradas, los sonidos o los destellos de luz!

Sucede siempre en el punto en que pienso en la gravedad y la masa. Primero es una especie de recuerdo, aunque seguramente nunca ocurrió: floto entre un mar inerme y un aquello vacío pero azul, sin textura, sin olor. Entonces lo siento: no floto, me sostiene ese aire intocable y me impulsa esa agua que no es sólida. Me apresan. No soy sino una membrana, y ante mis ojos atónitos trago aquello invisible, una y otra vez, me ahogo en ello, pero no muero.